LA FAMILIA DEL SORDOCIEGO
(Diahann Sáez Troncoso. Profesora Diferencial, Chile. CORPALIV)
La llegada de un hijo sordociego a la familia es una experiencia, para muchos muy dolorosa, que lleva consigo una gran carga de sentimientos de culpa, dudas, temores y frustración. La verdad es que nadie está preparado para recibir en su seno a un hijo discapacitado, todos esperamos que este nuevo ser cumpla con todos las expectativas que teníamos, por eso al darnos cuenta que ese hijo, es sordociego es un duro golpe que sin duda estremece a toda la familia. Igualmente pueden haber pensamientos de " no hice las cosas bien".
Es verdad que llueven las dudas y temores, pero una de las primeras actitudes que es importante tomar es el conectarse consigo mismo, darse un tiempo para pensar, para llorar, para tener rabia. Pasado este tiempo, es hora de buscar ayuda, encontrar a personas que les orienten en este camino, que sin duda será largo y difícil, pero con frutos maravillosos.
La vida ya cambio, tendrá que adaptarse a otro ritmo, a otro sistema de comunicación, a una manera de aprendizaje y desarrollo distinto, ni más rápido o más lento, sólo distinto, como todo en la vida.
Tal vez, el objetivo de esta etapa, es aterrizar un instante, y pararnos a reunir fuerzas para enfrentar este desafío que se nos envía y tener la convicción que no se nos hubiera mandado si fuéramos lo suficientemente fuertes y capaces de salir adelante.