MENINGITIS - VACUNACIÓN
La nueva vacuna de la meningitis C.
Se le llama vacuna MenC, es una vacuna conjugada procedente de la envoltura de polisacáridos del meningococo C conjugada a una proteína. Al inyectarse en el humano produce inmunidad para la meningitis C desde los 2 meses de edad.
Se administra en tres dosis, a los 2, 3 y 4 meses de edad. En niños mayores se precisan dos dosis y a partir de los 18 meses solo precisan una sola dosis.
Efectos secundarios:
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Inflamación del área de inyección, más frecuente en niños de edad escolar.
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Algo de fiebre, puede aparecer en el 5% de los niños menores de año y medio.
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Irritabilidad, frecuente en niños menores de un año.
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Dolor de cabeza, más frecuente en los niños mayores de 10 años.
Vacuna más antigua.
La vacuna para la meningitis producida por la Neisseria meningitidis grupo A, C, Y, W-135, se administra vía inyectable en una sola dosis vía subcutánea de 0,5 ml, conteniendo 50 g de polisacáridos capsulares de cada serotipo de Neisseria meningitidis.
Como efectos secundarios se puede apreciar la inflamación local y algo de fiebre.
Los efectos protectores comienzan a los 7-10 días.
Su eficacia es buena (no total) en los niños mayores de 2 años. En los niños de 3 meses a 2 años es de dudosa eficacia (no cubre), y no está indicada en los menores de 3 meses. (El serotipo A puede producir anticuerpos en niños de 3 meses de edad pero no comparables con el nivel que se alcanza desde los 5 años de edad. El serotipo C es poco efectivo antes de los 2 años).
Eficacia en el tiempo tras la vacunación |
| Edad |
Primer Año |
Tercer Año |
| Menores de 4 años |
90% |
<10% |
| Mayores de 4 años |
95% |
67% |
La medida de anticuerpos contra los serotipos A y C disminuye en los primeros tres años de una dosis única, esta bajada de anticuerpos es más rápida en niños que en adultos. Su efecto protector dura de 1 a 3 años según la edad y no más.
La indicación de la vacunación se da en epidemias de meningitis C, en niños mayores de 2 años, y de meningitis A en niños de 3 meses a 18 meses en dos dosis separadas tres meses.
Se recomienda en los casos con factores de riesgo (inmunodeficientes, convalecientes, inmunodeprimidos, esplenectomizados, etc...) además de personal de laboratorios con exposición a la Neisseria meningitidis.
Se puede administrar a la vez que otras vacunaciones sin problemas. La vacuna contiene Thiomersal, por lo que se debe tener cuidado en los alérgicos a antisépticos a mercuriales o fenol. El grupo B de la Neisseria meningitidis, no tiene vacuna y por ello no se está cubierto de esta infección con la vacuna actual. Otras meningitis causadas por Haemophilus y otras bacterias tiene otras vacunas.
Revacunación
Con la nueva de la menigitis C no es necesario.
Con la antigua se recomienda en personas viviendo en áreas con endemia, en niños menores de 4 años (entre los 2-3 años de la primera dosis). En personas de mas edad, mayores de 4 años y adultos se recomienda a los 3- 5 años de la primera dosis.
Vacunación en el embarazo
Se puede administrar sin problemas para la madre o el niño, produciéndose altos niveles de anticuerpos en el recién nacido que desaparecen rápido en los primeros meses. Por ello no se deban alterar las pautas de vacunación por haberlo hecho durante el embarazo.
El diagnóstico de meningitis es causa de temor justificado, tanto de parte de los padres y familiares, como entre amigos y compañeros de escuela, sobre todo por el riesgo que pueden tener los pacientes de fallecer o presentar secuelas permanentes, y por la posibilidad de contagio.
Es muy difícil que la meningitis se transmita de un niño a otro, y todavía más difícil que se transmita a través de terceras personas. Muchas de las bacterias que tenemos todos nosotros en la garganta o en la piel, sin provocarnos ningún problema, o los virus que causan las infecciones comunes, como la diarrea, la gripe o las paperas, son las que ocasionan la meningitis en algunos niños susceptibles. Esto hace muy difícil que una persona se contagie de otra con meningitis, excepto en una variedad, muy poco frecuente, que es la meningitis por "meningococo", la cual incluso puede presentarse en brotes epidémicos. El sentido común nos debe enseñar que, a pesar del bajo riesgo de contagio, no debemos visitar a los pacientes con meningitis, así como en términos generales no deberíamos visitar a ningún paciente con una enfermedad infecciosa.
Cuando un niño presenta un cuadro febril sin un foco claro de infección, y tiene algún síntoma "raro", diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en él cuando se enferma, sobre todo si está muy decaído, muy somnoliento, si es de corta edad, o si tiene algunos de los síntomas que indican localización neurológica, es importante consultar para que sea examinado por su médico.
Recordemos que la meningitis puede ser una infección leve o muy grave, dependiendo de la rapidez del diagnóstico, de la causa y del tratamiento.